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RaĆ­ces Robustas

  • nati572
  • hace 45 minutos
  • 3 Min. de lectura

Por Luis Mastroeni


¿Por qué hay empresas que hacen firmes compromisos y hablan de disminuir sus impactos ambientales y sociales, pero al cabo de un tiempo o si las circunstancias cambian, vuelven a sus antiguas (por no decir nefastas) prÔcticas?


Lo que responden a la primera casi siempre es: "porque no pudimos mantener los costos o porque se nos fue muy arriba el presupuesto".Ā 

Si bien es cierto el manejo de los costos es muy relevante en las empresas, siempre hay formas de buscar las soluciones que nos hagan sentido, si el propósito estÔ claro. 

La respuesta que casi nunca dan es: "porque la verdad no creíamos tanto en el tema y este pretexto nos hizo volver a prÔcticas que nunca hemos olvidado, ni desterrado". Al menos esta respuesta es mÔs sincera. 

En mi experiencia todo se resume en las decisiones que los dueños hayan hecho y con las que estén plenamente convencidos. Claro que el contexto puede cambiar y habrÔ que tomar decisiones complejas, pero si tienen un compromiso real con el propósito, es difícil que la empresa se devuelva o contradiga. 


Cada vez que me llaman a una empresa para acompañarlos en la transformación de su estrategia, insisto muchísimo en la necesidad de que la alta dirección esté clara del paso que darÔn. No se trata de hacer programas o actividades aisladas, se trata de comprender cuÔles son los impactos que la organización genera en la sociedad y el medio ambiente y hacer algo al respecto. 

Siempre al ritmo y con los recursos que la organización defina, pero dando pasos en firme para no devolverse. 


Antes, hacer algo para disminuir impactos se traducía en pagar impuestos o estar al día con las deudas o pagar a tiempo a los proveedores. Ya no es suficiente.  En esta época hacer algo es entender que las partes interesadas necesitan ser escuchadas y es importante colaborar entre todos para estar mejor. 

Hacer algo es generar un clima organizacional saludable para todos, de esa manera disminuye la rotación y se genera un gran sentido de pertenencia que le conviene a todos. Hacer algo es entender que como empresas se genera una huella ambiental y se relevante hacerse cargo de ella.


En muchas ocasiones transformar la estrategia del negocio va mÔs allÔ de decir que ahora se gestionan con triple impacto o generan valor compartido. Expresar eso implica un fuerte compromiso con la manera de operar y de hacer que el negocio de resultados. Si eso no estÔ claro, por parte de todos en la empresa, lo que se genera es una especie de "baile". Dan un paso para adelante y dos atrÔs, pues no terminan de entender que la empresa cambió y la forma de tomar decisiones también. 


Por eso es tan relevante tener raíces fuertes y profundas para ejercer en la prÔctica lo que dicta el propósito, los principios y la visión empresarial. Si hay un compromiso genuino es difícil que las decisiones no vayan apegadas a los acuerdos y las promesas que se han realizado; pues son ellas las que le dan sentido al futuro del negocio. 

Hacer negocios de triple impacto que siempre estén pensando en cómo mejorar, implica un deseo genuino de aportarle al contexto para que no se deteriore e implica, también, hacer sacrificios poniendo el bienestar de todos por delante del que podrían tener unos cuantos. 

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