Predicciones
- nati572
- 12 ene
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Por Luis Mastroeni

No pretendo ser adivino, pero luego de consultar varias publicaciones que se llevaron a cabo a finales del 2025 y algunas que ya ven la luz en el inicio de este año, la estrategia de negocio con triple impacto se fortalece, aunque impera un silencio, producto de cierto temor a ser juzgados o castigados.
Es decir, pareciera que este 2026 las empresas harán más y hablarán menos (quisiera ser positivo). Al final, no es lo ideal, pero si logran avances relevantes y generan impactos positivos, estarán mejorando su gestión de negocios, al mismo tiempo que le hacen bien al ambiente y a la sociedad. Y esto, finalmente, es lo más importante.
Este mes esperamos el ansiado reporte de riesgos para los negocios que todos los años el Foro Económico Mundial lanza en el marco de su reunión anual en Davos, que este año tiene como lema: un espíritu de diálogo. Este documento nos permitirá entender, con más claridad aún, hacia donde debemos apuntar las estrategias de negocio desde el punto de vista del riesgo. Dicho sea de paso, la estrategia de negocio con futuro se basa en disminuir riesgos e incertidumbre y aprovechar oportunidades en medio de un contexto cambiante.
Pero más allá del cambio climático, la preocupación por la energía y el agua, los residuos, la gobernanza y otros, que siempre encabezan la lista de las tendencias, quisiera detenerme en dos aspectos que para mí marcarán el 2026.
El primero tiene que ver con verificación y transparencia. Los públicos de interés y los inversionistas, principalmente, quieren ver empresas que demuestran con datos lo que están haciendo. Pero no solamente con un discurso bien elaborado, sino también con información, sistemas y plataformas en tiempo real, que simplifiquen el análisis de los datos que se presentan en reportes, comunicados o redes sociales.
Esta tendencia coincide con algo que estará pasando en los próximos tres años y es la entrada en vigor, en muchos países, de la presentación de estados financieros incluyendo la normativa S1 y S2 de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).
Al necesitar datos con evidencias y además que sean fáciles de ubicar por parte de quienes hacen los estados financieros, las empresas tendrán la obligación de preocuparse e invertir en este proceso, que, sin duda, les facilitará la creación de estos informes y ayudarán en sus auditorías o consultas de ciertos públicos de interés.
Y la segunda tendencia tiene que ver con la integración al negocio. El estudio que salió publicado el año pasado llamado "Turning the Key", realizado por la ONU y Accenture, deja claro que un 59% de los CEOs consultados, utiliza indicadores de sostenibilidad en la medición del desempeño de sus ejecutivos. Este dato nos indica con claridad que cada vez más los líderes de los negocios están integrando los temas ASG a sus estrategias empresariales.
Es decir, el presente año, esperaríamos ver empresas más preocupados por la rigurosidad con la que evalúen los avances en sostenibilidad. Más allá, yo esperaría, empresarios que estén claros de que, si no integran indicadores sociales, ambientales y éticos a sus estrategias, no habrá un avance relevante, como sucede con otras actividades que se miden y le "duelen" en su desempeño a las personas trabajadoras.
Y por último (no es una tendencia, es un deseo), me gusta pensar que los empresarios estarán concentrados en pequeñas victorias que generen grandes impactos que le hagan bien a los públicos más cercanos.
Los veo concentrados en entender con precisión qué es lo que el negocio hace y cómo afecta al medio ambiente, para tratar desde su gestión, de acabar o reducir el impacto negativo que generan.
El 2026 será un año de cambios importantes en nuestra región, las empresas tienen grandes retos y deberían comprender que, si no apuestan por el equilibrio, tarde o temprano podrían sufrir consecuencias negativas y no precisamente por un mal manejo financiero.
¡Feliz año!



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