Primero lo primero
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Por Luis Mastroeni
Un comentario cada vez más escuchado en las conferencias y eventos a los que asisto tiene que ver con el cumplimiento y gestión de las Normas Internacionales de Información Financiera que se refieren a la sostenibilidad y al cambio climático (la S1 y S2).

Hay preocupación sobre cómo abordar todo lo que están pidiendo y además incertidumbre con respecto a las consecuencias de no cumplir cuando el plazo expire (en Costa Rica será en el 2028).
Todo lo anterior habla muy bien del empresariado, sin embargo, hay algo que se paso por alto y debería ser lo primero. Uno de los aspectos de los que hablan estas nuevas normas es lo que se refiere a la gobernanza del tema de sostenibilidad en las compañías.
Es decir, cómo hace la empresa para asignar responsabilidades, tareas, actividades, presupuestos e indicadores a los aspectos sociales y ambientales que, de no atenderse, podrían poner en riesgo la estabilidad financiera de la organización.
Estaríamos muy equivocados si al querer reflejar lo que hace el negocio en temas sociales o ambientales, presentáramos (voy a exagerar) las fotos del último voluntariado en un río o el cheque de una donación a una Asociación de bien social. La Norma es clara y habla de definir responsables y contar con una estructura clara para abordar estos temas.
Cuando me refiero a que estamos dejando de lado lo principal es que las empresas no están integrando los temas ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) a su core de negocio y eso es lo básico para empezar a hablar en serio del cumplimiento de la S1 y la S2.
Un informe de KPMG llamado Perspectivas regionales y de negocio 2026 para Centroamérica y República Dominicana apunta en esta dirección. El informe indica, entre otras cosas, que un 36% de las empresas cuenta con un nivel de madurez limitado en la gestión de riesgos ASG.
Es decir, no están poniendo el foco en la integración de estos en su día a día como organizaciones y esta es la base de todo lo que tiene que ver la normativa.
En pocas palabras y basándome en el punto 3 de la NIIF S1, para que se pueda asegurar que los aspectos de sostenibilidad no impactarán el flujo de efectivo o la estabilidad financiera de la organización es necesario una claridad operativa y de gobierno sobre quién se encarga de esto y cómo se gestiona.
Tomar una decisión a nivel de Junta sobre el tema, asignar responsables, contar con indicadores, darle seguimiento por parte del CEO y otras, son las primeras actividades que una empresa debe plantearse si se están tomando en serio las NIIF.
No es posible demostrar con números el impacto de una mala relación con la comunidad cercana, si ni siquiera sabemos cuáles son esas comunidades, donde están o quién las representa. Hay que empezar por montar el andamiaje en el que se asentará la estrategia de negocios y eso no se puede hacer en horas o días, se requieren meses.
Falta poco tiempo para que estas nuevas reglas sean cada vez más comunes en nuestra Región. Ordenar y estructurar de manera seria el tema es lo primero.



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