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¿Líder o referente?

  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

Por Luis Mastroeni


¡Lo hemos ganado todo!, le dijo la CEO a su equipo. 


Somos los número uno en ventas, continuó, atracción de talento e impacto social. Agradezco mucho a todos los equipos que contribuyen con su trabajo para que esto sea posible... 

En medio de los aplausos y felicitaciones, dentro de las filas del salón, el director de relaciones corporativas reflexionaba en silencio: líderes sí, pero aún no somos referentes. 

La diferencia radica en lo que se quiere conseguir: una posición o un modelo. 


Los líderes gustan de posiciones y rankings; los referentes proponen modelos de gestión que añoran los demás. No siempre un referente es el líder, sin embargo, logran diferenciarse por la manera en que hacen las cosas. Los referentes son necesarios en un mercado pues marcan la pauta, dominan las conversaciones y se convierten en símbolos. 

No cabe duda de que el liderazgo ayuda a que una empresa tome la delantera en ventas, publicidad y los factores tradicionales que servían para destacar. Sin embargo, en el contexto en el que hoy operan las marcas, ser referentes es más importante, pues la empresa se convierte en un faro que guía el camino más allá de las ganancias y la posición en el mercado.


Los líderes, poco a poco, empiezan a ser parte del paisaje y nos acostumbramos a verlos ahí, en el primer lugar, una y otra vez. En cambio, los referentes siempre destacan, cambian, innovan, viven pendientes de su condición de únicos y quieren seguirlo siendo. Su diferencia no es el dinero, es la manera en que operan, en que viven sus principios y en que logran los resultados. 


Los referentes logran estar a la altura del ejemplo. Un líder no siempre da el ejemplo, pues puede ser muy bueno en ventas, pero tiene grandes brechas en cultura, sostenibilidad o reputación. Las ventas le darán un lugar, el comportamiento y la cultura le dejarán en una posición moral que inspira y motiva a los demás. 


Por eso cuando sea ganado todo, las organizaciones deben preguntarse si eso que han ganado los deja como líderes o los coloca como referentes. 

El camino para ser referentes pasa por la redefinición del éxito, la activación del propósito, la manera en que conversa con sus públicos de interés y la atención milimétrica de los intangibles. Estos aspectos son los que terminan llevando a una organización a niveles donde los seguidores no cuestionan nada, es más, se atreven hasta a defender a la empresa cuando sea necesario, aún sin ser parte de ella. 


Siempre había pensado que mantenerse en el primer lugar de los rankings de liderazgo empresarial era lo más complicado para una empresa, pero cuando empecé a profundizar en el término referente, me convencí de que el reto no es en qué lugar se está, sino, en cómo se es percibido y eso es más complejo. 

La pregunta que le dejo a los líderes es, ¿qué les falta para ser referentes? 

 
 
 

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