Menos inventos
- hace 10 horas
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Por Luis Mastroeni
El ego, en muchas ocasiones, nos pone trampas. Nos hace creer que debemos innovar en todo para que la estrategia de triple impacto sea bien recibida y todos queden asombrados y la apoyen sin dudar.
Todo lo contrario. No hay que dejar que el ego se imponga.
Una vez que la estrategia está aprobada y empiezan las conversaciones con las áreas de trabajo, es importante hablar el lenguaje de cada departamento y gestionar a partir de las herramientas existentes. Claro que habrá cambios, pero es importante gestionarlo en conjunto y no inventando más "metodologías" que solo complican el avance.

¿Para qué crear otra matriz de indicadores?, es muy probable que la empresa tenga sus maneras de llevar cuentas sobre su gestión. Entonces, no tiene sentido "innovar" solo porque el tema es nuevo o porque se quiere hacer una diferencia. Integrar los nuevos indicadores en las matrices existente es lo ideal.
El éxito en este terreno no viene por cuántas novedades se impongan, el éxito es que la gestión de la empresa se refresque, pero que no deje sus herramientas de seguimiento o agregue unas nuevas, que más bien van a hacer más compleja la operación. La palabra mágica es integración.
Si bien es cierto, es muy importante sensibilizar, hablar de una nueva forma de operar, interesarse por el cambio de mentalidad; también es cierto que la astucia es muy relevante para entender las formas en que se organiza la empresa y con las mismas herramientas, relanzar o resignificar la manera en que se hacen las cosas.
El cambio, es un hecho, no los voy a engañar y es un proceso complejo y lento. Pero eso no quiere decir que todo lo que se viene haciendo está mal, ni que los procesos tengan que desaparecer y se deba empezar de cero. Nada más alejado de la realidad.
Una verdadera gestión de indicadores ESG se construye a partir de lo que se tiene y además se debe integrar dentro de los procesos y las matrices de seguimiento que ya la empresa maneja. Eso le permite a la nueva forma de operar, instalarse en el día a día del negocio de una manera más práctica, ágil y comprensible para todos.
Los "inventos" (matrices, sistemas, etc.) solo hacen que la comprensión de esta nueva manera de hacer empresa no termine de ser digerida y afecte, finalmente, el resultado financiero de la compañía. Si se busca una gestión equilibrada entre lo social, lo ambiental y lo económico, se debe empezar por entender la manera en que se hace el negocio tradicional, para que a partir de lo que se ha hecho, se empiece a transformar y mejore en todas las áreas.
A modo de ejemplo. En muchas ocasiones he visto como se generan, desde el área de sostenibilidad, planes y proyectos enfocados en el público interno de la empresa. Esas actividades no están respaldadas por talento humano y tampoco pesan en la evaluación de desempeño de ese departamento. Simplemente, desde sostenibilidad se inventaron un indicador y empezaron a ejecutarlo.
Veamos. En primer lugar, la responsabilidad en el tema de la gente en las empresas siempre ha sido de recursos humanos (talento, desarrollo organizacional, capital humano, o cualquier otro nombre que se use hoy), por lo tanto, cualquier actividad que tome en cuenta a las personas debería llevarse a cabo en conjunto con esa área. Segundo. No tiene sentido un gasto de recursos desde otra área, cuando la empresa ya tiene en su estructura un equipo dedicado al tema.
Por lo tanto, lo ideal es proponer desde sostenibilidad algo que complemente la estrategia de talento y que este equipo lo valore y gestione si cree que es el momento para llevarlo a cabo. Las conversaciones entre áreas terminan ahorrándole mucho dinero a las compañías. Hay que armarse de paciencia, pero a la postre es el mejor camino.
No dejemos que las "creatividades" desalineadas nos ganen la partida, solo por querer cumplir con un estándar o norma. Construyamos desde lo que ya hay y veremos cómo el cambio es más profundo y permanente.



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