Cuidar las formas
- nati572
- hace 1 día
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Por Luis Mastroeni
Una llamada de atención, con respeto, me recordó hace muchísimos años que estaba dejando las formas de convivencia a un lado y solo estaba preocupado por los resultados y mi desempeño profesional.
"No saludás a la gente y eso la gente lo reciente, tené cuidado", me dijo la persona en aquella empresa. Confieso que me costó entenderlo, pero me puse manos a la obra y logré cambiar de actitud. Aunque no lo crean, eso me ayudó mucho en mi carrera profesional.
¿Por qué hablar de las formas en un artículo de negocios con futuro o triple impacto? Porque no se puede cambiar la manera en que se hace un negocio si apostamos por la confrontación, en lugar del diálogo y la generación de acuerdos con beneficios para todos. Aunque, a veces, haya que tener paciencia para llegar a donde queremos.

La estrategia de negocios que logra transformar su forma de operar para que genere impactos equilibrados en la sociedad y el medio ambiente, depende de que las personas en la organización (al menos el 100% de sus líderes) comprenda el rol de su área en el logro que terminará en bienestar para todos.
Los líderes no van a comprender su papel, si la imposición, la rivalidad e incluso las faltas de respeto se convierten en las herramientas por medio de las cuales la nueva forma de operar empieza a desarrollarse. A lo mejor funcione, pero solo por un tiempo, luego se volverá a lo que no necesariamente genera resultados de largo plazo, pero, es lo que se conoce y "siempre ha funcionado".
No estoy diciendo que la alta dirección tiene que pedir esto como si fuera un favor o de forma tal que nadie se vaya a resentir. Se necesita un liderazgo firme y líneas de acción contundentes para que el cambio se lleve a cabo; pero la manera en que vemos esa transformación debe cuidar las formas, la narrativa, las evidencias y demostrar que sin la participación de todos no habrá cambio posible.
En los talleres de creación de indicadores ESG que facilito con las empresas, siempre pido que haya personas de todas las áreas que hacen posible el negocio y en conjunto se definen los primeros kpis que se tendrán en el camino hacia el triple impacto.
Nada hay que molesta más los colaboradores que la manía de inventar tareas o programas e imponerlas en departamentos que se revelan (con razón) y preguntan ¿de dónde salió esto y por qué no me preguntaron?
Casi siempre esas ocurrencias salen muy caras y retrasan procesos o sepultan buenas ideas.
Las buenas formas nos permiten entrar en un diálogo respetuoso y dejar clara una primera idea: el cambio es positivo. Además, se debe ser muy preciso en lo que significa ese cambio, para que a todos les quede claro el proceso.
Pienso que, sin un clima de calma, paciencia y respeto, es muy difícil gestionar el triple impacto. Llegará un momento en que la firmeza sea lo que defina, finalmente, el rumbo; pero no hay que confundir firmeza con imposición irrespetuosa.
Además de lo anterior, las buenas formas nos permiten empezar a generar "aliados" que se suman con su aprobación e iniciativas a esta nueva manera de hacer empresa. A veces tener este comportamiento puede hacer que el proceso sea más lento, pero como dice el dicho "nunca es tarde, cuando la dicha es buena".
Los negocios con futuro tienen claro que el proceso para gestionar empresas que cuiden su continuidad no se hace a la fuerza, se desarrollan a partir de consensos en los que no vemos las partes, sino el todo.



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