Tiempos peligrosos
- 22 abr
- 3 min de lectura
Por Luis Mastroeni
Vivimos tiempos complicados y peligrosos. Las empresas no escapan a esto.
Una noticia de una hace un par de semanas me puso a pensar sobre lo que realmente significa eso de que la gente es lo primero o de adornar con frases motivacionales las paredes de la empresa que hablan sobre los sueños, la grandeza del ser humano o la importancia de vivir los valores de la compañía.
La noticia hablaba de que grandes empresas de tecnología han llegado ya a la cifra de ochenta mil despidos, en el último año, por, entre otras cosas, sustitución por inteligencia artificial (IA).

Eso no fue lo que me puso a pensar. La siguiente parte del titular de la noticia decía: "en un año de ganancias récord". Eso no solo escandaliza, sino que es la manera en que se caen todos los discursos de que en tal o cual negocio la gente importa.
Digámoslo claro: eso es socialwashing, es mentira pura y dura.
No se puede tener un discurso en pro del equilibrio entre lo social, ambiental y económico, mientras se gana dinero a montones, pero se prescinde de la gente. Eso no tiene ningún sentido. Es mejor no decirlo y unirse a las palabras de Friedman cuando decía "la única responsabilidad social de una empresa es utilizar sus recursos y participar en actividades diseñadas para aumentar sus beneficios".
Claro, -no soy ingenuo- lo hacen porque están procurando una mayor utilidad y un aumento en el precio de la acción. Ya se que esa es la obsesión de las personas empresarias.
Pero la pregunta es: ¿cómo se hace esto? Hasta ahora no he leído (tengo esperanza de que exista) la propuesta de seguimiento para las personas que se quedan sin trabajo, no he visto las alianzas con otras compañías para hacer ferias de trabajo y buscarle opciones al talento que se queda desocupado. Incluso, cómo los van a capacitar para que asuma nuevas obligaciones.
La prueba ácida del discurso de la responsabilidad social o de la estrategia de bienestar empresarial es esta. En momentos donde se pueden mejorar los costos y volverte más eficiente a punta de robots y excluyendo humanos solo para ganar más y más, ¿qué camino elijo?
Es el punto donde propósito, valores, comportamientos, visión, misión, etc., se quedan a la expectativa para entender con claridad si son ciertos o son solo diseños bonitos puestos en un cuadros que adornan la empresa.
La IA es una herramienta maravillosa y sin duda nos proporciona muchas ventajas, sin embargo, la gran y necesaria conversación sobre el talento humano vrs. el reto de la IA no se está dando y es urgente. Estas 80 mil personas son las primeras. Se esperan millones más.
Son tiempos peligrosos porque con tanta posibilidad de eficiencias nos podemos volver mas avaros. Con tantas vías fáciles y baratas, podemos descuidar lo más importante: la gente.
No hay que cerrarle la puerta a la tecnología, hay que usarla siempre a nuestro favor. Sustituir humanos por tecnología solo por ser más eficientes es una apuesta mediocre y de corto plazo. Como personas, creo, que podemos hacer más.
Nos toca, a los empresarios, responder a la pregunta de ¿cuánto es suficiente? y pensar en una disyuntiva que se avecina: ¿quién comprará productos y servicios en el futuro, si todo lo hacen las máquinas, y quienes podrían hacerlo, ya no tienen recursos para adquirirlos porque no son asalariados?



Comentarios