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Insistir

  • 1 jul 2024
  • 3 Min. de lectura

Por Luis Mastroeni


Me quedé pensando en una frase que escribí hace una semana por aquí y quiero extenderme en esa idea. Decía que solo los que “insisten lo logran”. 

Cuando hablamos de la nueva dinámica de negocios y de sostenibilidad empresarial, el camino es muy complicado y en algunos momentos la idea de ¿para qué me metí en esto?, salta en la mente de las personas que tratan de liderar estos procesos.


La tentación de creer que nada va a cambiar se hace muy fuerte algunos días y la tristeza o la resignación quieren colarse en la agenda. 


El proceso es tan cuesta arriba porque el trabajo consiste en cambiar la manera de operar; cambiar de rumbo en el cómo se hacen las cosas; es hacerle la vida más difícil a más de uno en la empresa y eso no es popular, ni tampoco es de recibo en el corto plazo. Como escuché en una conferencia hace muchísimos años, hay gente de ventas que dice: “mientras nosotros estamos aquí hablando de estas pendejadas, la competencia está en la calle vendiendo más”. En aquel momento fue una frase muy dura; hoy la entiendo, sin por eso compartirla. 

De ese tamaño es el nivel de incomprensión y de ese tamaño es el reto que tiene este tema. Los procesos de cambio en esta, como en otras materias, son dolorosos, complejos y retadores tanto para los que lo proponen y lideran, como para los que les tocará ejecutarlos. 


Por eso, aunque no hay recetas porque todas las empresas son diferentes, insistir e insistir se vuelve la clave para que los procesos no se interrumpan o paralicen y todos en la organización comprendan el valor de cambiar para prosperar. Hay que insistir en un mensaje contundente, veraz, con datos y lleno de mensajes en los que todos comprendan la importancia de sumarse y hacer empresa de manera distinta, sin dejar de ser competitivo. 


La insistencia con escucha activa nos permite ir permeando al negocio para que se vaya transformando, nos permite hablar una y otra vez del tema con todas las personas a lo interno de la organización; nos asegura ir construyendo un discurso a la medida y de esa forma hablarle a todas las personas en el lenguaje que mejor se ajuste a su área de especialización.


Insistir sin derecho a quedarse en el suelo, porque algunas veces insistiremos y nos harán caer, pero quedarse ahí no es una opción. Hay que levantarse y tomar otro camino, aprender de ese “no hay presupuesto” o de ese “esto no es rentable” para con nuevos argumentos hacer que las personas se retracten o mejor aún, en conjunto, lograr que la estrategia nos haga sentido en todas las áreas. 


Inisistir hasta abrir esa puerta, insistir hasta la aprobación del presupuesto, la plaza, el proyecto, la propuesta. Insistir hasta ver los primeros frutos, pero saber que no se puede dejar ahí la tarea, pues los retos son infinitos. 

Insistir no solo hacia afuera, hacia los colegas o los dueños de la empresa. Insistir también va por dentro. Insistir en la formación, la lectura, el aprendizaje de las mejores prácticas, de los casos que se pueden traer a la empresa para ponerlos en práctica, porque en esta materia, lo bueno se adapta y se copia, al final el resultado que se busca por todos es el mismo: que estemos mejor y que haya empresa para mucho rato más. 


La insistencia cambia hábitos, pensamientos, formas, actitudes, incluso, hasta personas. Si usted trabaja en estos temas, si usted cree que es necesario cambiar la forma en que hacemos las cosas, no deje de insistir, crea en lo que hace, crea que se puede y lo va a lograr. No solo lo digo porque lo creo… lo digo porque me pasó. 


 
 
 

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