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Compensar

  • Foto del escritor: Luis Mastroeni Camacho
    Luis Mastroeni Camacho
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Por Luis Mastroeni


No se trata de que "el que peca y reza empata". Se trata de dejar las cosas como las encontramos o aún mejor, si es posible. 


Cuando pensé en hacer las quince ces de la sostenibilidad, me imaginé la compensación como una extensión de la primera de la que les hablé, que es el cuidado. Compensar es comprender que existe un impacto directo de la operación empresarial sobre el medio ambiente y la sociedad y se debe hacer algo para tratar de que destruir, sino más bien, regenerar o remediar.


La compensación es la acción por medio de la cual una empresa define sus impactos negativos y hace algo para que sus consecuencias operativas no se salgan de control. Ahora bien, esta supone en algunos casos, dejar de fabricar un producto o brindar un servicio. Dejar de fabricar no significa perder, significa pensar en cómo traer esas ventas a partir de la innovación en un nuevo mercado, producto o servicio que disminuya sus impactos y logre compensar al mismo tiempo. 


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Dejar de producir algo en pro de la compensación o la restauración no es ser drástico, es ser estratégico. De nada sirve seguir por un camino que, tarde o temprano, desaparecerá, es mejor adelantarse y cambiar el rumbo antes de que sea tarde. 




No se puede ser sostenible y no se puede avanzar en la estrategia de un negocio con futuro sino pensamos en remediar, en compensar de alguna forma los impactos que genera la operación empresarial. 


Y esto no se hace por remordimiento de consciencia, se hace en pro del mismo negocio. Si no restauramos o compensamos, ¿cómo pretendemos que la operación no desgaste o elimine ese insumo que necesitamos? El desgaste de cierta materia prima está asociada a aumento de costos (por escasez) o a la desaparición del material y eso está asociado a pérdidas empresariales. No tiene sentido hacerle daño al contexto en el que opera la empresa, si la gestión del negocio se ve impactada por todo lo que sucede en él. 

A veces, en el mundo empresarial, nos distraemos y olvidamos que no vivimos en un planeta con recursos infinitos. Esto suena básico, pero si vemos la actuación de ciertos negocios pareciera que algo tan trascendental no tiene mayor relevancia en los consejos administrativos o en las juntas directivas, simplemente operan como si los recursos fueran inagotables. 


Para poner un ejemplo puntual hablemos de las empresas de refrescos que no están haciendo nada por cuidar las cuencas hidrográficas y los bosques. Si no cuidan el agua hoy en día, ¿Cómo asegurarán que su materia prima básica siga siendo viable para la producción? Esto sucede con frecuencia en las empresas que solo piensan en el corto plazo y no actúan con planes de riesgo a futuro. 

Las organizaciones no solo deben analizar el impacto que generan, sino también cómo el contexto podría influenciarlas si se sigue desgastando. Un entorno complejo hace más complicada la gestión y eso solo se traduce en pérdida de mano de obra, aumento de costos, acumulación de gastos y pérdida de competitividad. 


Compensar es estar claro de que no existe un planeta b y que los esfuerzos en lo social y lo ambiental, terminan por asegurar de alguna manera, el futuro para la empresa. 

 
 
 

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