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Celebración

  • Foto del escritor: Luis Mastroeni Camacho
    Luis Mastroeni Camacho
  • 10 nov
  • 2 Min. de lectura

Por Luis Mastroeni


- Todo estuvo muy bien, felicidades. 

- Veamos ahora, ¿qué puede mejorar?


El diálogo anterior es la típica conversación entre dos ejecutivos de empresa que acaban de terminar un proyecto en el que todo ha salido bien. Duran un minuto en celebrar y media hora en buscar oportunidades de mejora. 


No voy a negar que el proceso de mejora continua lleva a la excelencia y eso está muy bien. Pero es ingrata la desproporción con que muchas empresas celebran. No se toman el tiempo para agradecer, celebrar y vibrar juntos por los pasos que se dan o por el logro alcanzado. Eso, en sostenibilidad, no se vale. 


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Por eso la celebración es parte de las quince ces de la sostenibilidad. Algo que cuesta tantísimo, como es el hecho de que la estrategia vaya tomando forma no debe desestimar la celebración como parte primordial del camino. Cada paso es un buen momento para, aunque sea, brindar con una taza de café al inicio de la jornada y luego de una buena tarea culminada. 

Es cierto que existen, como me decía un cliente hace unos días, empresas que buscan cualquier pretexto para celebrar. Y eso está muy bien, pero no son la mayoría. 


Expresar agradecimiento, reconocer el avance y simplemente detenerse un momento para saborear lo alcanzado es indispensable en una cultura que va demasiado rápido, tanto, que no se detiene a ver lo que ha logrado, porque cuando lo hace, ya está poniendo nuevas metas, como si lo conseguido hasta ese momento yo no fuera importante y dejó de ser relevante. 


La aprobación de la estrategia y el presupuesto; la primera jornada de voluntariado; el nuevo departamento que se entusiasma cuando habla de sostenibilidad y otros, son parte de los momentos donde debe celebrarse con bombos y platillos. Solo reforzado lo que pasa a cada momento, logramos motivar y motivarnos para lo que sigue. 

Los esfuerzos para generar la estrategia no pueden ser minimizados, ese es un error muy común y es importante ser conscientes de esto para que no pase y no vayamos a despreciar el avance. 


En muchas ocasiones las personas se emocionan cuando les hago la pregunta de: ¿ya se dieron cuenta de lo que han logrado en un año?, cuando miran hacia atrás se percatan de lo que han hecho y, muchas veces, ni siquiera lo habían notado. 

A mí, personalmente, me emociona escuchar a los CEOs hablar de estos temas, me parece digno de celebrar cada vez que alguien en un departamento comercial habla sobre indicadores ambientales o cuando en mercadeo ya no solo hablan de precio y promoción y empiezan a incluir aspectos como lo que está detrás de las marcas, cómo se hace y quién está a cargo. 


Hay que recordar que la estrategia de triple impacto es, quizá, la más difícil de implantar en una empresa. Cada paso es una gran victoria. Cada triunfo es una buena oportunidad para ver hacia atrás y celebrar el camino recorrido y lo alcanzado hasta ahora... para ir por más. 

 
 
 

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