Inspiración
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Por Luis Mastroeni
Lo más importante que podemos hacer por nuestros equipos de trabajo es inspirarlos.
Esa es mi reflexión después de muchos años al frente de personas con un gran nivel de ejecución y mucha preparación técnica. Más que brindarles grandes charlas educativas sobre la materia en la que trabajábamos, mi intención siempre fue inspirarlos para que se retaran y fueran cada vez mejor.
Inspirarlas para que lleguen a ser excelentes personas, mientras son grandes profesionales; me parece que es el reto que tienen los que lideran equipos y organizaciones de cualquier tipo.
En ese proceso de inspiración destaco algunas acciones puntuales.
La primera tiene que ver con la integridad. Pensar, decir y hacer en consecuencia es lo más difícil de lograr cuando hablamos de comportamiento humano, pero es una regla básica para inspirar. No hay nada más consecuente en nuestras vidas que vivir de acuerdo con unos valores y unas reglas específicas y que comprobando que funcionan, las podamos compartir.
Para esto hay que ser muy crítico de uno mismo y trabajar todos los días en, como decía Covey, afilar la sierra.
Esta reflexión coincide con lo que encontró Mckensey en su último estudio sobre el Estado de las Organizaciones en el 2026. Uno de los hallazgos tiene que ver con la importancia de que los líderes se preparen y generen una atmósfera de trabajo que conecte de forma más humana con sus equipos.
No hay nada más humano que la risa, por ejemplo. ¿Cuándo fue la última vez que su equipo tuvo un espacio en que la risa fuera invitada?
La segunda acción puntual es generar conversaciones profundas. En algunas encuestas que he hecho para trabajar temas de comunicación interna, muchos prefieren una buena reunión a un boletín o a un extenso correo electrónico. Quieren ver a sus líderes, porque en el mejor de los casos, se sienten inspirados y quieren admirar a quien dicta la pauta del acontecer en la empresa.
Si nunca ven a quien da las órdenes, ¿qué tan creíbles se vuelven los líderes?
Las personas quieren expresar ideas, sentimientos y puntos de vista. Escuchar no solo permite generar relaciones más sanas, también pueden ser momento de encontrar soluciones o innovación ante procesos o productos.
Un comportamiento que también inspira es que los involucremos en la creación de lo que está por suceder. Volvamos a nuestra niñez y experiencia familiar y recordemos cómo se disfrutaban esos momentos en los que la mamá, el papá o el hermano mayor nos hacía parte de un trabajo, una actividad o hasta un mandado. Esa figura de autoridad nos tomaba en cuenta para hacer algo.
De forma inconsciente nos hacía pensar que éramos capaces, que la actividad podía mejorar o funcionar mejor con nuestra participación. Imaginemos esto en el plano laboral, cuánta inspiración podemos contagiar cuando entre todos sumamos para llevar adelante algún proyecto.

Finalmente, ayudar a los otros a brillar. Es como cuando un músico interpreta la partitura como solista. Contribuye a la melodía, mientras brilla. Hay un miedo a que las personas sobresalgan y a mí me cuesta entenderlo. Brillar no es opacar, es resaltar el talento individual que contribuye con el equipo.
"Gracias por dejarme presentar", escuché muchas veces a personas dirigiéndose a sus jefes. No sabemos lo que puede significar para alguien exponer una idea, un proyecto o el resultado de algo en lo que ha estado trabajando.
Podemos inspirar al equipo y el equipo nos responderá con sus mejores versiones, solo hay que encontrar qué los inspira y esa es la búsqueda más importante que tiene a cargo un líder.



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